Las 7 reglas del pitch de elevador

Las 7 reglas del pitch de elevador

Solía ​​odiar la expresión: “pitch de elevador”, simplemente me volvía loco. Pero muchísima gente lo está usando en todo el mundo, así que oficialmente me doy por vencido. ¡Voy a ir con eso!

La expresión se desarrolló a partir de la idea de que estás literalmente en un ascensor con solo un minuto o menos para decir quién eres y qué haces. ¿Qué dirías? Quiero que tengas en cuenta que tu discurso de ascensor no es un discurso de ventas… Es una forma creativa y sucinta de compartir quién es usted y lo que hace que generará interés en el oyente.

Con eso en mente, estas son mis reglas para crear un atractivo pitch de elevador:

No hagas tu presentación en un elevador.

Una presentación no solicitada en un elevador -o dónde sea- es básicamente una llamada en frío cara a cara. Todos hemos sido víctimas de estas llamadas. No seas de esas o esos. A menos que alguien te pregunte qué haces, solo dile buenos días. El pitch de elevador debe de ser sacado del elevador y realizarse en la cancha adecuada.

Ajusta tu pitch de elevador.

Tiene que ser corto. Esta es una presentación rápida, no un tratado de libre comercio. Tu presentación debería parecerse más a una obra de arte que a un proyecto científico. Debe ser sucinto y expresivo. Es algo que debe practicar con cuidado para poder presentar de manera coherente y profesional. También necesitas ser natural. Debes de ensayarlo y evitar que suene ensayado. Evita sonar acartonado. Tip: Practica frente a un espejo o grábate con tu celular para que detectes áreas de mejora.

K.I.S.S. (Keep It Simple).

No intentes explicar todo lo que haces en el poco tiempo que tienes. Será demasiada información (además de que rompes con la regla número 2) o será demasiado vago para tener algún valor. Al tener un pitch de elevador sencillo y fácil de entender, tienes más oportunidades de captar la atención del oyente, involucrarlos con su creatividad y generar interés en su producto o servicio.

No uses jerga o tecnicismos.

Si en algún momento alguien tiene que decir, “¿qué significa eso?” los has perdido oficialmente. Presiona el botón para bajar en el siguiente piso y sal de ahí lo más pronto posible. Recuerda que no todos tú saben lo que tú sabes de tu negocio. Todos buscamos cubrir una necesidad o resolver un problema. Buscamos soluciones no fichas técnicas.

Comparte tu propuesta de valor.

Tu propuesta de valor es tu diferenciador. Será una herramienta poderosa en tu pitch de elevador. Un ejemplo de cómo crear una propuesta de valor contundente es comparar una declaración general blanda como “Soy entrenador y consultor” para decir algo como “Ayudo a las personas a trabajar menos, hacer más y crear referencias para la vida“. Esto es breve, poderoso e informativo: la combinación perfecta para generar un pitch de elevador contundente.

Al crear su pitch de elevador, considera comenzar de manera precisa cómo se beneficiará tu oyente.

Esto se le conoce como “Afters” (después). Para tu pitch de elevador, esto podría ser algo tan simple como: “Ayudo a las personas a aumentar sus ventas en un 33%, mejorar su índice de cierre al 80% o duplicar el número de nuevos clientes que aceptan por mes“. Concéntrate en el “después” del producto o servicio que proporciona.

Pasa la prueba de cejas.

La prueba de las cejas es una prueba muy sencilla. Cuando das tu pitch de elevador, mira a los oyentes cejas. Si lo que dices en hace que las cejas del oyente se eleven, ¡lo tienes! Al hacer esto, literalmente dejarás al oyente con ganas de más, y eso es precisamente lo que quieres que haga tu pitch de elevador. Por otro lado, si las cejas del oyente se fruncen, simplemente no está entendiendo nada. Cambia tu discurso.

Tener en cuenta estas siete reglas cuando hagas tu pitch de elevador. Un buen discurso te hará destacar entre tu competencia. Es hora de presionar “abrir puerta” y salir del elevador para hacer tu presentación.